Mitologia

TUPÍ Y GUARANÍ

Una antigua leyenda americana asegura que en tiempos remotos el profeta Tamandaré‚ predijo el diluvio universal, que efectivamente se produjo, cubriendo totalmente el agua la faz de la tierra. Solamente se salvó de ese diluvio una familia caria, gracias a que pudo subir a un gran pindó (palmera), de cuyos frutos se mantuvieron estos únicos sobrevivientes, hasta que bajaron las aguas.

Los integrantes de esa familia caria, una vez pasado el peligro, se ubicaron a orillas del anchuroso río Araguay, cuya etimología: ára, cielo o arriba; gua, de o del; y, agua, indica que es agua caída del cielo o el río que se formó de las aguas del diluvio. Este caudaloso río se encuentra bordeado de exuberante vegetación y nace en el corazón de Mato Grosso, territorio brasileño y cruza monjes y valles para ir a desaguar en el Atlántico ecuatorial.

La leyenda recuerda solamente el nombre de los varones de esta familia escogida para repoblar la tierra. El Karai), que se llamaba àuar (para ser o para generar), con dos hijos: Tupi el mayor y Guarani el menor, cada uno con su “tembireko” (esposa). Al morir los padres, ambos matrimonios siguieron habitando la casa paterna, en completa armonía, cultivando la tierra, pescando, cazando, criando a sus hijos y viviendo puros, sin egoísmo, sanos de cuerpo y alma. Era un verdadero paraíso terrenal. En ese estado los encontraron los conquistadores. Tupí y Guaraní, fueron dos hermanos muy unidos; mozos forni- dos, veloces nadadores, habilidosos y temerarios en la caza. Su piel bronceada, curtida por el sol tropical, guardaba una desarrollada musculatura; los ojos centelleantes delataban aguda inteligencia y bravura; los brazos torneados y firmes, terminaban en ágiles dedos, muy katupyry (diestros) en el manejo del “hu’y” (flecha) o para pulsar su nativo “mbaraka” (guitarra), instrumento autóctono hecho de calabaza. Las mujeres eran hermosas, verdaderas palmeras andantes; sus cuerpos esbeltos y ondulantes se deslizaban, al igual que el de los hombres, en el agua le imitaban al “mbigua” (un palmípedo) en sus atrevidas zambullidas; sus lacias cabelleras, lustrosas y renegridas, hacían juego con los ojos vivaces, brillantes y de un negror embrujante.

Cada cual tenía su trabajo: los hombres pescaban, cazaban y cultivaban la tierra con experiencia innata y gran cariño; de ella sacaban el avati (maíz), de doradas espigas; los abultados y alimenticios tuberculos del jety (batata o boniato), mandl’o (mandioca) y el avakachl (ananá ) que saturaban de fragancia el ambiente del kokue (chacra), el lustroso tallo del pakova (banano), que se inclinaba bajo el peso de sus cachos recargados de banana de oro,. etc. Las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos; cocinaban en el japepo (olla de barro) y traían agua de los manantiales en bermejos kambuchi (cántaros) sobre sus cabezas, y finalmente el mandyju (algodón) que hilaban y tejían para ser utilizados en sus vestimentas. Completaba este hogar paradisíaco un multicolor araraka (papagayo) parlero, que constituía la distracción de la familia. Un día, sin embargo, habló mas de la cuenta y sembró la cizaña en esa unida y feliz familia, siendo el promotor de la separación definitiva de los hermanos. Cuando Tupl regresaba de caza, el araraka le decía… “Guaraní olko ne rembirekondive” (Guaraní convive con tu mujer).

Y cuando Guaraní regresaba del monte trayendo miel de abejas, frutas, le repetía el cuento que Tupl lo traicionaba con su mujer. La duda sembrada por el chisme, dio paso a la desconfianza y esta desunió a la hasta entonces feliz familia. Para no pelear entre hermanos y en vista de que la situación se iba tornando insostenible, Guaraní resolvió alejarse hacia el Sur con su mujer y se ubicaron en el lugar que hoy se conoce como el Paraguay. Tupl quedó establecido en la querencia paterna y su descendencia fue poblando lo que hoy es el Brasil, extendiéndose hasta el norte. Este es, según la leyenda el génesis de las dos grandes familias carias, que llegaron a constituir, con el correr del tiempo dos importantes razas de América: la Tupí y la Guaraní. Tan emprendedores, activos e inteligentes fueron los fundadores y descendientes de estas razas, que a su llegada los españoles encontraron no sólo hombres libres, de independiente albedrío, sanos,felices y pacíficos, sino que también una extensa variedad en la línea de productos agrícolas. Esta leyenda de Tupí y Guaraní se relata de generación en generación en el dulce idioma de la raza.

AO-AO

Este monstruo tenía cuerpo similar a la oveja, cabeza de oso y patas terminadas en grandes y potentes garras. su aspecto era terrorífico. Perseguía y devoraba a los cazadores y personas que se aventuraban en la selva. El único modo de salvarse de su acometida era trepando a un pindo, árbol sagrado, dado por Tupâ Rupa‚ para nutrición y auxilio de la gran familia Guaraní; (diluvio, por ejemplo).

De subirse a otra especie, los Ao-Ao los acorralaban y hacían caer el árbol excavando las raíces con sus potentes garras mientras emitían ladridos. Vivían en manadas en bosques y serranías de la región Oriental.La denominación de Ao-Ao es de origen onomatopéyico. La tendencia agudizante carga la emisión tónica en la partícula final. Trocándola logramos reconstruir el eco de un lejano ladrido, e1 que proferían estos seudo duendes según la versión del mitogénesis.

Pero también Ao-Ao refiere a un ser vestido, excesivamente cubierto. La relación dice parecer a una oveja. El nombre tanto acomoda a la onomatopeya como a la pelambre. El animal existe en la realidad zoológica, según afirman serios investigadores. En todo el país y los de habla Guaraní, este animal es conocido como ovecha-kaaguy. Aún debe procederse a su clasificación científica en la fauna de la América mesopotamica, especialmente en Paraguay.

Se han ocupado de este raro espécimen Moisés Bertoni y León Cadogan, diciendo este último que aún devora personas entre las piedras del Yvytyrusu. Es comprensible que aún no se haya logrado echar mano a este animal peregrino, la bestia ignota del solar Guaraní. Saben de ellos los Chulupi y los Mbya de las selvas del Monday y Mbaracaja con las referencias recogidas en el terreno, se ha logrado plasmar una aproximación mitozoomórfica. Su confomación se presta magníficamente a una tesitura legendaria, como la que acertadamente propusiera Rosicrán.

TUPÂ HA AÑA

Una vez que Tupâ (Dios) hubo creado divinidades, genios, gigantes, monstruos y variedad de animales, puso a prueba a uno de sus actores: Aña (Diablo) genio del mal. Hallabase Tupâ a orillas del Para (mar), bajo la forma de su criatura mas perfecta, el hombre, entretenido en hacer figuras de ñai’û (arcilla negra), que iba colocando en fila.

De pronto surgió Aña con intención de destruirlas, pero antes de poder cumplir sus maléficos fines, Tupâ que aparentaba ser un simple mortal, dio unos palmoteos y en ese instante todas aquellas figuras inanimadas cobraron vida y antes de que Aña las alcanzara, empezaron a volar. Tupâ había creado al mbyju’i (golondrina). Aña sintió arder en su sangre la envidia y comenzó también a hacer figuritas de ñai’ü, colocándolas en fila. Tupâ lo contemplaba sin decir palabra. Aña terminó su tarea y dio unos palmoteos imitando a Tupâ, pero aquellas figurillas, en vez de volar, empezaron a saltar, Aña había creado a kururu (sapo) y a ju’i (rana).

Nuevamente Tupâ modeló otra figurilla y al soplarla ella quedó aleteando en el aire, convirtiéndose en un tornasolado pajarito; superando la primera obra, había creado al mainumby (colibrí), Aña no se dio por vencido y modeló a su vez una nueva figura que, al animarla, se convirtió en el ser volátil mas raro y repugnante; había creado al mbopi (murciélago).

“Eloy Fariña Nuñez en su obra “Mitos guaraníes” pagina 205 y siguiente, trae esta misma leyenda en la siguiente forma: Entre las leyendas vinculadas con el diablo guaraní, hay una que parece ser genuinamente autóctona; cuéntase que Aña vio hacer a Tupâ esa maravilla alada y rítmica del mainumby (el colibrí) y se propuso imitarlo. Púsose el diablo en la tarea, acaso con la mira secreta de crear un pajarito mas primoroso que el concluido por Tupâ, flor del aire aleteante. Cuando terminó su obra y vio sin duda que era bella, la arrojó al espacio para que ensayara el vuelo, pero el colibrí hecho por Aña, en vez de volar, cayó al suelo y salió saltando grotescamente sobre el césped. Por eso el sapo, abonado picaflor sin alas, se arrastra sobre la tierra”.

TEJU JAGUA

Teju Jagua

No había llegado a adquirir ferocidad. Refiere la etno narrativa que un indiecito lo llevaba del collar a beber a la cristalina corriente de un arroyo de la comarca. Al respecto agrega Rosicrán que este indiecito era el hermano menor de Teju, Jacyjatere‚ quien gustaba de llevarlo al lago hoy llamado Ypacarai, ya al Ypoa, o al arroyo Avay. cabe agregar por ser oportuno, que la ciencia cree hallar fundamento a este mito en la existencia del Teju Pyta , lagarto colorado, cuya existencia se ha comprobado en esta área subtropical, hasta el Río de la Plata.

POMBERO

El pombero es el personaje mas comentado y temido y su vigencia es permanente en todo el Paraguay, muy especialmente en la campaña. Es un misterioso mito de insondable presencia y de constante roce con el hombre, a quien observa y vigila en la hora nocturnal, haciéndose sentir de mil maneras. Es el karai pyhare (señor de la noche). “Si, no hay que mancillar su nombre de pombero y menos comentar que su fornido cuerpo es raro de pelo, podría irritarlo”, así oímos comentar a nuestra gente campesina de la región sureña. En cambio, en otras regiones del país, se le cree un ser muy peludo. A los niños les está prohibido decir pombero, sobre todo por la noche, hora propicia en que él vigila, escucha y escudriña con ojos avizores, mimetizado en cualquier rincón oscuro.

El tatakua (horno campesino) suele ser refugio predilecto de nuestro personaje. Desde allí espía y escucha todo lo que ocurre en el hogar elegido.

Pombero

En las noches de “amenazo” (amenaza de lluvia), suele ser mas persistente en sus andanzas.

Imita al potrillo, al pollito. Se desliza entre la maleza, silencioso y vivaz, brillándole los ojos de astucia diabólica. Invisible a ratos, conoce el secreto de convenirse en tronco o matorral en los fugaces momentos en que el relámpago rasga las tenebrosas tinieblas. Sus silbidos prolongados hacen estremecer de pavor a los nativos; se mezclan con los confusos chirridos que parten de la espesura, denunciando su tímido paso por los campos en sombra. Es el ñandu kavaju (tarántula), afirman los incrédulos; pero pronto lo desmiente con el veloz desplazamiento de su penetrante silbo, imposible en la pequeña araña. Imita luego al ñahana y el grito lastimero del karu, ave negra zancuda, para alejarse en la noche con crujir de ramas rotas, seguido de la suspensa atención de los estremecidos habitantes del lugar. Su amistad es valiosa y fácil de conquistar. Basta con dejarle un trozo de nako (tabaco para masticar) en un angu’a (mortero).

Como retribución, encontraréis un pindorope (vaina de la flor de la palmera) lleno de eirete (la rubia miel silvestre). Además ser el celoso guardián de vuestros caballos, en los largos viajes por las regiones desiertas. No temáis en la noche los lugares de “peligro”,él será vuestro invisible compañero y, a ratos, escucharéis el rumor apagado de sus pasos o sus imitaciones de pájaros y reptiles, en la maleza cercana. Pero seréis desgraciados si faltáis a vuestro compromiso. Pombero no perdona y su venganza puede ser fatal. Vuestro perro será la primera víctima: amanecerá loco.

Se dirá que fue tocado por el pombero: “pombero opoko hese”. Su contrariedad la manifestará con el remedo del kara-kara (ave de rapiña). Si en su plan de venganza abriga el deseo de matar, lo anunciará con el relincho del kavaju ra’y (potrillo) ; luego, estremecido de ira por el engaño, se deslizará entre las sombras para desatar el montado o los terneros del que lo burló, abrirá el “chiquero” o corral o arrojará piedras sobre el techo de vuestra casa. Fácil es ahuyentarlo en estos casos. Con sólo proferir una queja de dolor, diciendo que se padece de “buba” (botón de Oriente) ya no molestará más. Podréis salir de noche con tranquilidad pues miedoso de la enfermedad, no volverá a merodear por los contornos. A veces, sin embargo, es vencido por las tentaciones de la civilización, enemiga de su vieja cultura.

Lo seduce el bello cuerpo de una mujer o la brillantez de algún objeto, que robará luego. Entonces pierde su poder de volverse invisible y es posible dar con su rostro.¿Qué buscará este horrible señor de las tinieblas? Será en verdad el enviado de la misteriosa Mba’evera guasu?… la ciudad luminosa de las leyendas indígenas, que se creía escondida en el noroeste, más allá de Corumba hacia el Amazonas, o que fue sumergida por el océano en la perdida Atlántida?. O será el espíritu de la raza ausente, indoblegable al sometimiento de los rubios pytagua (extranjero), que busca tenaz su libertad perdida?. No lo sabemos, pero en los campos paraguayos, cuando la negrura nocturna abruma la tierra y nacen a la vida los rumores y silbidos de los misteriosos pobladores de la noche, se adivina en la presencia cautelosa del karai pyhare a los antiguos señores de esas bellas regiones espiando desde la sombra a los temidos extranjeros blancos, que impusieron su imperio dominador sobre sus ricos yerbales y sus campos sin límites, arrojándolos a ellos a las tinieblas de un continuo ambular.

Juan B. Ambrosetti en su libro “Supersticiones y leyendas”, en la página 52, al referirse al pombero o kuarahy jara (dueño del sol), dice: ” según me ha comunicado el agrimensor nacional, señor Juan Queirol, en algunas partes de Corrientes tienen la leyenda del kuarahy jara (dueño del sol) o pombero, que no es, a mi modo de ver, sino una modificación de la de Jasy Jatere, como la del ka’a pora lo es de la ka’a jarfi. El pombero o kuarahy jara es un hombre alto y delgado, que llevan un grandísimo sombrero de paja, y una caña en la mano, y así recorre los bosques a la siesta, cuidando de todos los pájaros, pues es su protector. Si a esa hora halla muchachos entretenidos en cazarlos, los arrebata y se tos lleva; de modo que las criaturas, por temor a él no se alejan de los ranchos y sus padres pueden dormir tranquilamente la siesta, sin cuidado de que nada les suceda”.

Nos rebelamos ante los datos falsos que se difunden, pues crean la confusión entre los diversos mitos guaraníes, y más en este caso particular por tratarse del sabio Ambrosetti, merecedor de nuestro mayor respeto, a quien rendimos nuestro homenaje de aprecio y admiración, por haber dedicado parte de su valiosa existencia a investigar una materia muy cara a nuestro corazón.

Admiración, no obstante, que no nos inhibe de señalar el error en que ha incurrido, para evitar en lo sucesivo que se sigan difundiendo datos equivocados, como lamentablemente ocurrió con nuestro gran Eloy Fariña Nuñez. Influido por el prestigio de Ambrosetli, en su obra “Mitos guaraníes” página 210, entre otras cosas, el poeta dice: “…el cuarahy jara, dueño del sol, todo rojo y cubierto con un gigantesco sombrero de paja, vagamente protector de los pájaros…”. En la página 211 agrega: “el rasgo característico del pombero es un gran sombrero de paja”. “hay una especie de pombero que solo parece una vez al año y se le llama “el dueño de octubre”. (En ningún caso, al pombero se lo puede considerar como personaje diurno; su vivencia siempre es noctuma, de ahí su sobrenombre en la lengua guaraní: karal pyhare (señor de la noche).

Jasy Jatere

Era en las aciagas vísperas del rudo domeñar de lrala. En níveo Palacio

Jasy Jatere

labrado cual himno de lácteo itatî, (lta dice: piedra; morotî: blandura ¡que a carrera iguala!). Vivía una oculta princesa de Estirpe real Guaraní. En el regio altillo la Urutau era por misión divina encarnado numen tutelar del vasto reino Avareta; Arandu, el profeta, predijo a la raza dolor y ruina. Si varón supiera la diosa algún día, feliz para Aña. Y era subyugante la nubla princesa de fama florida. Y tan casta era que nadie lograba, ¡nadie!, una merced. Gloriosos guerreros por ella a flechazos jugaban la vida. Y príncipes bellos al pie del palacio morían de sed. Pero un día ingrato, Kavur, agorero de ciencia celeste, el tiempo es llegado, dijo y fue el presagio del Kavur he’i. “Que pronto traerían la ruina unos hombres venidos del Este. Que el fin ya sabría varón a la hermana del gran Guaraní”. El presagio infausto levantó legiones de soberbia enhiesta, Con veloces nuncios, son flecheros fieros de la raza avá…

La guardia iniciaron los tigres y pumas bajo la floresta y entre los esteros, Chahá centinela ya no dormirá. Por cerros y prados rondaban los guardas de noche y de día, ungidas las flechas con cebos malignos de los mbóichini. ¿Quién el desdichado que hasta la princesa lleva su porfía, si como custodio de la casta virgen bramaba el país? fue una noche el caso: de que no podía conciliar el sueño la Urutau maga, presa de un secreto deseo de llorar, llorar por ser libre, volar por la noche, sin miedo y sin dueño cocuyo ambulante, noctívaga alada, volar y volar. Y a la media noche llega el Rey, exhausto su veloz vigia, tan de lejos ¡lejos! a contarle viene nueva novedad: “Que un príncipe rubio del Este aparece repuntando el día y apagando estrellas con los cabrilleos de su potestad”. Viene presuroso, retozando en prados y saltando montes.

Levanta a su paso vasta polvareda de lúceo oropel. La noche al mirarle se escapa azorada tras los horizontes, la aurora es la espuma rosada que escupe su níveo corcel.. En ese momento viene otro vigia; le dice: “ya llega, ya llega y su escudo de enorme diamante no puedo mirar. La niebla desgarra su lanza de oro, y a su paso, riega himnos la garganta de fieras y aves que le ven pasar”. Es él quien envuelto se viene en tormenta de luces y aromas; colora los ceibos, tiñe las mejillas, ¡sangra el arrebol! ¡ Ya llega, ya llega! Refulge su escudo detrás de las lomas y apareció el rubio príncipe anunciado. Era… era el Sol. El genitor mago que todo fecunda, que todo lo arroba, sin que nadie sepa, burlando a los guardias del celo real, por un entreabierto postigo dorado penetró en la alcoba de la Virgen casta que quiere ser libre, que quiere volar. Y allí en un instante glorioso, fue huésped viril en los brazos de Urutau Bella, que entonces un fruto de amor concibió. Mañana… lo espera, de nuevo lo espera… florido el regazo. Pero el Sol por alto pasa. que a su amada ya no conoció. La maga princesa flor de la hermosura, lirio de la raza, virgen sin mancilla, de la luna hermana, ¿quién se supondrá? Cómo envejecía, cómo se arrugaba su hermosura en pasa, -Todas las auroras aguardando al novio que ni la ve ya.

Hecha una haraposa vieja en dos, tres días íbase hasta el río a llorar de noche quien fue la encantada novia de la luz ! (Fue llegado el tiempo que Kavur predijo, y en unos navíos la ruina del Reino llegaba, trayendo la espada y la cruz). Muy transfigurada, su preñez deforme por el desconsuelo, un plumaje ralo, sucio y misterioso le cubrió el pudor; noctámbula suelta del sollozo, pudo levantar el vuelo una noche, -cuando dio la vida al’ hijo, fruto de su amor.

Transformada en ave, desde aquel entonces por la noche vaga, entregando al viento las lamentaciones de su soledad, la que fue princesa numen de la estirpe, que una noche aciaga lloró por ser libre, noctívaga alada, por la obscuridad. A su hijito rubio dejó abandonado. Viviente tesoro, nació entre chircales en lecho de pasto, quien debió ser ¡ Rey! Y el bebé heredero del reino, en la mano su cetro de oro, lo llevó a los bosques a cebarlo en mieles su afligida grey. Y allí en el misterio del yerbal inmenso le escoltan sus fieles; los raudos “pomberos”, los “póras” ambiguos, “kurupíes” de amor: se nutre de frutas, frescas ambrosías y doradas mieles, esperando un día restaurar al Reino su viejo esplendor. Aprendió este niño a remedar los silbos que dan las serpientes e imitar el canto de todas las aves con un caracol; suele en los caminos dejar sus pisadas las siestas ardientes; rubio como el padre, se pone invisible cuando sale el Sol.

Iluso del apto, llega a los poblados a rondar preñadas, silbar a algún niño mostrándole el cetro de su tentación; de noche, liberta pájaros cautivos, suelta las majadas, desata capullos de rosas y lirios, como profesión: su madre hecha ave, obscurece apenas, se pone -en la punta de un árbol marchito sangrando en lamentos: es el guâiguîngue y el reicito rubio, quizás memorando su raza difunta, silba entre los cardos… ¡Jasy-ja-tere-teré-tere!.

Realizado por: Victor I. Vera Cabrera.

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Plata Yvyvy

Plata yvyvy es un vocablo del idioma guaraní que significa TESORO OCULTO o ESCONDIDO, es una versión popular que nació despúes de la guerra de la Triple Alianza en la decada del setenta. Las familias paraguayas con el fin de poner a salvo todas sus riquezas y pertenencias, ya sean grandes o pequeñas, de los invasores extranjeros que venían a nuestras tierras. enterraban en lugares con referencias para que si se pudiese volver de la guerra se recuperen los tesoros. Se cree que el hecho de ver luces en el campo, resplandores fugases y también un perro blanco sin cabeza, son señas valederas para poder encontrar estós tesoros ocúltos, Pero no todas las personas pueden hallarlos ni disfrutarlos, sino que se cree que son dotes de premio a las morales de los hombres

Existe personas que cuentan entre sus anécdotas que han encontrado PLATA YVYVY, añadiendo que se les había aparecido un perro blanco en medio del campo y que motivados por esta circunstancias, al día siguiente ibán a cabar el mismo lugar y allí se encontraban tesoros.

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LUISON

Luison

Luison

Luison es el séptimo y último hijo de Tau y Kerana, en quien sobrecayo la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores. Su solo nombre aterroriza. Este ser espeluznante se halla ubicado en la encrucijada de los caminos de la vida y de la muerte.

Como puede exorar el nimia en sus andares, es el monstruo mas temido y aborrecido de los engendros malditos. Otros mitos emparentados traen justicia y venganza, castigos a los que se exceden; protegen la flora y la fauna; otros devoran hombres y mujeres, otros roban niños, silban y merodean. Luison baga mas que todos estos penantes. Hace imposible la vida del mas allá. Juega con el destino del alma, que se vuelve irredimible una vez que el interviene en el colmo de su obrar maléfico.

Por eso es tan temido. Se dice que los días viernes y los marres también al comenzar las sombras de la noche a adueñarse de pueblos y comarcas en su avance penumbroso, Luison pierde sus formas humanas para transformarse en un perro de horrible aspecto, quizá un lobo de dientes afilados y de diabólico intento que busca los cementerios para revolcarse encima de los cadáveres y alimentarse de ellos. A la media noche, con ojos relampagueantes sale en busca de seres humanos para convertirlos en otros malditos luisones, lo que logra asustándolos y pasando por debajo de las piernas de los hombres que sorprenden en su maléfico paseo nocturno. A veces jaurías de perros lo persiguen y ladran sin acercársele. Un olor nauseabundo le acompaña, su aspecto hiela la sangre en las venas y enloquece a los hombres que se dejan sorprender. Su andar termina al clarear el nuevo día, retomando sus humanas formas regresa a sus ocupaciones, donde se lo ve sucio, cansado, esquivo, de mirar doliente y melena desgreñada. Las gentes no saben si tenerle lastima o sentir repulsión ante la duda hiriente de que sea o no Luison. Es similar el caso de los vampiros, al presentirlo todos se callan. Es el hombre-lobo temible y de habito atroz, capaz de hacer perder al hombre su condición humana transformándolo en penante bestia y demonio. Devora la carne de los muertos y el alma de los vivos. No conocen los Guaraníes mayor desgracia que esta, por eso huyen de el.

Dice la mitoreferencia que al nacer Luison brilla en los cielos la conformación de estrellas conocidas como “Las Siete Cabrillas” en señal de que la maldición que afIigia a Tau y Kerana había cesado. Según la Mitología Guaraní este monstruo y sus seis hermanos deambulan sobre la tierra. En diversos países, incluso India, y los de Europa, este supuesto es conocido.

Realizado por: Victor I. Vera Cabrera.
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Kurupi

Kurupi

Kurupi es el sátiro del mundo Guaraní. Nuestros familiarizados mitoengendros comprenden un factor del mal, infatuado, facineroso de favores que por su cuenta se las toma haciendo extraorbital su desempeño. Rarezas debe tener un ser onírico para justificar su presencia en el catalogo de convidados sicohumanoides. Pero a que‚ sorprendemos? Mitosumando hallaremos extravagantes de dispar oficio. No tienen los pueblos pastoriles a Pan, con flauta y aun con pandero, retozando en recónditos valles del viejo mundo?… Pues Kurupi tiene lo suyo. Estamos ante un mundillo de singulares características sobresaltados de curiosidad; nada pues nos sea extraño. Kurupi tiene larga historia a falta de luengas barbas; pero no por ello deja de ser bárbaro, su oficio es serlo. Los Guaraní integran un pueblo mitómano.

Que‚ pueblo no lo ha sido? Los enigmas nos inducen a buscar sicomotivos, causales diríamos mejor ancestrocausales hondas motivaciones homologables para satisfacer primarios interrogantes. Aquí tenemos uno de ellos. Uno de los siete monstruos de la mas antigua temática antropomórfica Guaraní merece todo un estudio en premio a su larga permanencia en la escala anarmonica de las siete figuras primigenias.

Agreguemos a este decir que Kurupi, con el largo falo de que estaba provisto, enlazaba a las niñas y las poseía, era aficionado a raptar mujeres y niños, según la versión etnitica. Era duende protector de los animales silvestres, especialmente de sementales. Una liana rugosa que se encuentra en las selvas lleva el nombre de este duende. Su rótulo botnico-guarani es Curupi rembo. El monstruo ha desaparecido, empero la liana queda. Y la narrativa alusiva a Curupi permanece vigente. Aun se aplica este mote a individuos lujuriosos.

Realizado por: Victor I. Vera Cabrera.

MITOLOGIA GUARANI

(Fragmento de Felix de Guarania )
“Alguien dijo que la Mitología Guarani era tan frondosa y tenía tanta profundidad como la Mitología Griega. Pero se olvidó de señalar la diferencia  más destacable, la de que los personajes de la Mitología Guaraní eran modestos, conocidos, casi palpables, cuyos poderes, si bien provocaban asombro, y hasta a veces temor, no sobrepasaban el límite de lo posible y tenían relación con la existencia concreta de los hombres.

No eran seres fantásticos, aislados, opuestos a la vida, aunque no participaban ni tenían en sus naturalezas los vicios y desviaciones, sino en la justa medida (Ejemplo: el tabaco era el vicio del Pombero o el Jasy Jatere con  la miel de abeja, etc.) ”

En efecto, la  increíble Mitología Guaraní, consagra a Tupá, Tupavé o Tenondeté como el Dios Supremo hacedor del universo, su morada es el sol (Kuarajhy ).Se casa con Arasy (madre del cielo ) y le fija como morada la Luna
Jasy). Tuvieron varios hijos cuando descendieron a la tierra (una colina de Areguá), siendo algunos de ellos: Rupave, Sypave, Tumé Arandu, Marangatu, Japeusá y entre las mujeres: Porasy  y Guarasyavá.

En la tribu existía una bellísima mujer de nombre Keraná dormilona) porque se pasaba el día durmiendo, hija de Marangatú. Taú, espíritu malo, se enamoró de Keraná y disfrazado de joven se casó con esta bella mujer.

Tuvieron siete hijos sietemesinos, siendo el origen de los mitos y leyendas que conocemos:

  1. Tejú Yagua (lagarto/iguana): es un gran lagarto con cara de perro. Dominador de las cavernas y protector de las frutas.
  2. Mboi,Tuí (víbora-loro) 2º hijo, serpiente de colosal tamaño con pico de loro. Vivía en los esteros.Fué protector de animales acuáticos y anfibios. del rocío, la humedad y las flores.
  1. Moñai: dios del campo, del aire y los pájaros.Tercer hijo.
  2. Jasy Jateré (fragmento de luna) hombrecillo de cabellos dorados, señor de las Siestas, poseedor de una varita mágica que lo hacia invisible.Le gustaba la miel de abeja y el Kaa Ruvicha (Yerba hechicera)
  1. Kurupí, quinto hijo, con un enorme miembro viril, que usaba de lazo para secuestrar niños y mujeres. Dios de la fecundidad y los animales silvestres.
  1. Ao-Ao: espíritu de la fecundidad, caníbal y señor de cerros y montañas.
  2. Luisón o Huichó: hombre de la noche. Sus dominios eran los cementerios, era feo, de cabellos largos y sucios con una palidez mortal. Fué el septimo Hijo de Taú y Keraná.Luego de esta apretada síntesis de  la Mitología Guaraní, si su curiosidad es aún Mayor, les invitamos con mucho gusto a conocer en vivo, las artísticas reproducciones de estos y otros Mitos Guaraníes en la Quinta Los Mitos y disfrutar con nosotros de un hermoso día de  campo y conocer nuestra excelente gastronomía, a pasos del centro de Asunción.